martes, 22 de febrero de 2011

Eurovision con humor: Que me quiten lo bailao






El pasado viernes se decidió el representante español de este año en Eurovision en La 1. Después de cuatro galas se decidió el interprete y la canción que “nos” representara este año en el eurofestival.
La verdad es que lo he seguido con ganas e interés, bueno, todo el interés del que he sido capaz, pero me he visto las cuatro galas y tengo que reconocer que no han estado mal. Las galas han sido bastante cortas y entretenidas a causa de la no publicidad. A partir de la tercera gala la cosa perdió un poco de interés, ya que se quedaron solo los tres finalistas y como suele pasar, no eran ni de lejos los mejores. Había candidatos bastante mejores y que cantaban mejor, o como mínimo mucho mas interesantes y eurovisivos  (si es que eso existe).


La gala hubiese pasado sin pena ni gloria, de no ser , una vez mas por el “saber” hacer de Anne Igartiburu y compañía, que intentaron liarla y hacer que saliera el tema que mas le gustaba al interprete y no el que el jurado había decidido. Ya que Lucia Perez, dijo un par de veces que Que me quiten lo bailao no era su tema y poco mas que la canción que ella quería era la balada Abrazame.

Bueno, pues después de eso, abrieron las líneas telefónicas para que el publico de casa decidiese quien debería representarnos. Y mira tu por donde que paso una de las cosas mas divertidas e inquietantes (por su mala leche implícita) que hemos visto últimamente en televisión. Lucia fue elegida por mayoría aplastante (68% de los votos).

Quiero pensar que la gente tiene ese sentido del humor retorcido, y que lo que paso no es que le gustase la canción, es que votaron a “putear”, que hace que el publico me caiga mejor. Sea como sea, minutos después de manifestar varias veces que no le gustaba esa canción, el publico de casa decidió ligar su carrera a esta canción inevitablemente. Lo que conlleva miles de representaciones en directo, promoción, publicidad y la (ínfima) posibilidad de ganar el festival. Lo que sin duda significaría una condena perpetua a estar ligada a una canción que ya aborrecías antes de cantarla.


Yo me estuve riendo hasta la lagrima un buen rato después de la gala, y es que, aunque sea de forma inconsciente, el publico a veces demuestra tener un sentido del humor que me encanta. Casi humor negro.