sábado, 18 de enero de 2014

Bienvenidos al Lolita

O Bienvenidos al Desastre. Ni siquiera sé por dónde empezar esta crítica, y eso que he esperado dos semanas para poder ver el segundo capítulo antes de hablar de Bienvenidos al Lolita, porque si lo hago después del primer episodio solo hubiese escrito insultos, y tampoco es plan. Bueno, plan si que es, porque hay más de uno que merecería soportar todo lo que queramos decirle por dirigir, “actuar” o producir semejante atentado a la inteligencia. Claro, que a lo mejor se han dado cuenta que el público al que dirigen sus creaciones últimamente de inteligencia va cortito y de gusto ni os cuento.

Al parecer los responsables de este despropósito creen tener la fórmula para hacer que una serie mala funcione (porque es imposible que ellos de verdad piensen que no lo es), pero no puedo echarles la culpa solo a ellos, porque nosotros tenemos mucha responsabilidad aquí.

Sé que en este mundo de la televisión hay de todo, y yo soy de los que opinan que a una persona le puede gustar todo, desde Redes hasta Sálvame, pero es que en algún sitio tendremos que poner el listón, no debería valernos cualquier cosa. Y no estoy hablando de moralidad ni de buen gusto o tonterías por el estilo, estoy hablando de calidad, de exigir calidad por lo menos, un mínimo para que cosas como Bienvenidos al Lolita no vayan mas allá de cuatro episodios antes de que la retiren.

No es que el guion no sea original y ya lo hayamos visto, es que no creo que se hayan ni molestado en escribirlo, habrán reciclado alguno de otras series porque no se va a notar. La historia de amor entre la niña de 15 años (que tiene 19 como pocos) y el chulito argentino no puede ser mas típica ni tópica, y eso no sería malo si no estuviese todo tan mal hecho y por supuesto tan mal interpretado. Nerea Camacho, que fue la niña de Camino, demuestra claramente que lo suyo fue una casualidad y que el director de aquella película supo llevarla muy bien, porque aquí no hay por donde cogerla. Este es solo uno de los motivos por los que sentiréis vergüenza ajena viendo esta serie, pero hay muchos mas.

La escena en el primer episodio del desahucio de Natalia Verbeke es de niveles vergonzosos pocas veces vistos (y mira que hay nivel), porque ponerse a cantarle a sus hijos el Resistiré del Dúo Dinámico (que es una canción mítica) creo que roza casi el delito. Si existiese una Policía de la Vergüenza habrían detenido a todo el equipo en ese momento y nosotros nos habríamos ahorrado la serie.


Es que ni se por donde seguir de la cantidad de despropósitos que hay en la serie, entre guion y personajes es todo un filón para criticar. El Acento gallego de Carlos Santos canta muchísimo, y no entiendo porque es gallego, al igual que el personaje de Luis Varela que es de Zaragoza y al parecer ceporro, bruto y retrogrado solo por eso. Me gustan los estereotipos, son perfectos para hacer humor, pero una vez mas hay que hacerlo bien, sino pasa como aquí, que parece que te estés riendo del personaje y queda mas una caricatura antigua y desfasada que un personaje real.

Los niños me molestan casi siempre en las series supuestamente adultas, pero es que si además intentas ir de moderno metiéndolos en según que situaciones y haciendo preguntitas son realmente un estorbo mas que no aportan nada a la serie. Si los eliminas la serie queda exactamente igual, no cambia nada, pero hay que ver lo que vende un niño.

No tengo ningún problema con los números musicales ni con las canciones, pero que eso haya funcionado en Vive Cantando no quiere decir que quede bien en todas partes. La serie protagonizada por Maria Castro es una rareza maravillosa donde se nota que hay talento por todas partes y que saben hacer las cosas, es emotiva y divertida y lo consiguen con sencillez, al contrario que en el Lolita donde hay mucha gente, mucho ruido y muy poco talento.

En el segundo capítulo hay un flashback con Beatriz Carvajal y Roberto Alamo en el que no pude mas que acabar riéndome. La Carbajal con un pelucón rubio simulando 15 años menos es como que esta serie haya llegado a producirse, increíble.


Como he dicho antes no deberíamos permitir esto porque las cosas no van a mejorar, sobre todo cuando al frente de la ficción española están casi siempre los mismos dándonos lo mismo. Y como nuestro nivel de exigencia ya no existe nos cuelan cualquier cosa. Esto tiene mala solución, solo hay que ver las audiencias que esta haciendo la serie y los buenos comentarios de la gente en twitter. A la ficción española le pasa como a la Educación, ya es demasiado tarde, los que están ya no sirven pero no se dan cuenta, hemos perdido un par de generaciones de momento y nadie se atreve o nadie quiere volver a empezar o probar cosas nuevas.