domingo, 15 de agosto de 2010

Leverage-Las reglas del juego


Entre la mala programación de la tele y que parece que con el calor el tiempo va mas lento, el verano es el momento perfecto para ver series aparcadas, o empezar esa que tienes ahí guardada y no estas muy seguro de que te vaya a gustar. Por eso hace un par de semanas me decidí a empezar a ver Leverage, que en nuestro país han tenido a bien traducir como Las reglas del juego, que no esta mal del todo pero me quedo con el original.


He tenido una extraña sensación, y me da miedo describirlo así, pero esta serie tiene un punto en común con El equipo A. No hablo de calidad, por supuesto, por mucho que yo la viera de pequeño El equipo A es mala, dolorosamente mala. Eso no le pasa a Leverage, que es divertida además de entretenida, se ve sin problemas y huye de grandes lecciones morales aun hablando muchas veces de cuestiones muy serias. Lo mejor, que ella misma no se toma en serio, y de ahí que algunas de la situaciones que se dan en algún episodio sean poco creíbles, pero también que importe poco, por que son de lo mas divertidas. Digo que se parece al equipo A en que, alguien que tiene problemas los busca y ellos, que están al margen de la ley, se lo solucionan. Como norma general de forma brillante y dejando un buen sabor de boca en el espectador.



Casi lo mejor diría que son los personajes, unos estereotipos totales, pero muy interesantes y sin duda con muchísima complicidad con en espectador. El matón, la timadora, la ladrona, el hacker y el cerebro son exactamente lo que su nombre indica pero con buenas intenciones.

Casi estoy acabando la segunda temporada (en Usa la han renovado para una cuarta) y el resultado es genial, una serie sin muchas complicaciones y muy entretenida de ver, que al final es de lo que se trata. Me encanta Leverage, es una serie perfecta para ver cuando no sabes que ver, nunca defrauda.

Como valor añadido, ver a Timothy Hutton brillar de nuevo es todo un placer, aunque cualquiera de los actores esta a la altura tanto para hacer reír como para ponerse serio.