lunes, 26 de marzo de 2012

Tres veces Manhattan


La primera vez que vi Manhattan, no era consciente de lo que estaba viendo. Quiero decir que mi corta edad y mis (escasas) experiencias me limitaban y aun no tenia la capacidad suficiente para poder disfrutar de semejante obra maestra.






No recuerdo el momento, pero si recuerdo porque me decidí a verla la primera vez, acababa de ver Desmontando a Harry, y me había divertido tanto que decidí ponerme al día con el resto de la filmografía de Woody Allen. Por supuesto quede fascinado por su mundo, pero recuerdo que Manhattan me gusto pero no de una forma especial como pudo hacerlo , por ejemplo Bananas. Como digo probablemente fue la edad y el momento.



La segunda vez que vi Manhattan fue una de esas cosas que te fuerzas a hacer, que te obligas por que sabes que es algo bueno sin duda. Fue en la (breve) filmoteca de Castellón, en un ciclo sobre luces y sombras en el cine, donde esa tarde solo asistimos media docena de personas. En esa sala viví uno de los mejores momentos que puedo recordar como cinéfilo, era como si nunca la hubiese visto, no recordaba nada de esa película, para mi era como verla por primera vez. Las espectaculares sombras de Manhattan me envolvieron y me enamore definitivamente del tándem Nueva York/Woody Allen.



La tercera vez que he visto Manhattan ha sido este fin de semana. La excusa ha sido un cambio de televisión, por fin nos hemos pasado a la alta definición total, y para celebrarlo nos compramos algunos Blu-rays. Por suerte la Fox tiene una oferta de 2x1 en algunos de sus títulos, y así es como volvió Manhattan a mis manos.






En este caso la experiencia fue diferente. Al parecer mi edad y mis experiencias han cambiado mucho, yo creo que para bien. He conocido esa ciudad en persona, he estado allí las suficientes veces como para cuando voy no considerarme un turista, e inevitablemente me he enamorado de ella. Por eso la experiencia fue distinta una vez mas, pero sin perder una pizca de calidad, Manhattan me sigue emocionando, sus luces y sus sombras me siguen envolviendo y sus diálogos siguen haciendo que suelte carcajadas con mucho placer.



No hay dudas que Manhattan es un absoluto clásico, y si eres de esos que no se deciden o nunca has visto una de Woody Allen ni te lo pienses. Si puedes hacerlo en un cine seria lo ideal, pero como eso va a ser difícil, consíguela, a ser posible en 1080 y con un buen sonido para disfrutar de esa espectacular banda sonora. Lo peor que te puede pasar es que pierdas hora y media, y lo mejor que consigas una película para toda tu vida.